Hay algo en una casa que existe sin nosotros (Florentino Díaz en Galería Kernel)

Florentino Díaz

Fuera, todo pasa, desconociendo / el mundo nuestro, único, que pasa. Todo ocurre, muy lejos, sin nosotros (Meillassoux). A veces es necesario deslizar una aspiradora por el lenguaje doméstico de lo que nos sucede. Aunque sea de noche, mágicamente, con los ojos cerrados. Borrar las palabras dichas en una casa donde alguien duerme para desprenderse del lenguaje. Podríamos imaginar que, en una habitación, sobre una mesa, descansa el borrador de un libro titulado Lo que está y no se usa nos fulminará, compartiendo espacio con un armario y una silla. Secundariamente, también con un sofá. Podríamos pensar que las cosas guardan el mismo silencio que el suelo que las sostiene. Sin embargo, algo acontece en ellas. Aunque nadie lo escucha, emiten un sonido inédito, una tactilidad adormecida que interacciona detrás de nuestro mundo. La cama ha comenzado a sufrir una vibración que trasmite a la mesa, la mesa envía una leve resonancia hacia el armario, el armario irradia un eco discreto hacia la silla y el sofá. Como animales antes cegados por la domesticidad, las cosas abren sus ojos y terminan interactuando, sin querer, con una entidad (Florentino Díaz) que recorre, con rigor, el laberinto que las comunica (…).

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