Groundwork / El patchwork de los sentidos (Tess Williams en Galería Kernel)

Tess Williams - 315x264cm copia

Antes de levantar la mirada hacia el mundo, antes de ser agentes de las transacciones verticales de la cotidianeidad, vivimos junto a la tierra. Abajo. Habitamos el suelo. Sin dominar y sin ser, nuestro cuerpo se extiende en un espacio donde las cosas, abandonadas, descansan y crecen. El suelo es el extremo más seguro del mundo, pero también la superficie donde comienza la antesala incierta de todo lo que construimos, el final hacia donde las cosas se derrumban y donde los cuerpos se despojan del deseo. El suelo es el lugar más invisible, el parque lúdico donde se deslizan los juguetes de la infancia. En él todo conserva la posibilidad de levantarse, de salir del paréntesis temporal de la quietud. Y es en el suelo, en esta zona horizontal de desatención e invisibilidad, donde encontramos, en su estudio de Londres, a Tess Williams, desprendiéndose, cada día, de la responsabilidad histórica de estar de pie. Desde la tranquilidad de este límite innombrado, la artista concibe la historia de la pintura como un serio entramado que se desarrolla arriba, donde se trazan las reglas acerca del marco, el bastidor y el lienzo, donde las estructuras de la frontalidad generan un ilusionismo que hoy prevalece en los simulacros impenetrables de los mass media. Arriba, donde la vida continúa, al margen de nuestros pasos, con sus ritmos, sus aceleraciones y su ambigua legibilidad. Pero abajo, en la tierra que redefine las inercias del ser, Tess Williams desteje progresivamente la solidez de los conceptos, tomando la tradición pictórica como un campo de acción desde el que deconstruir los códigos hasta limpiarlos, en una extensión de gozo que permite la llegada de raras victorias emocionales. (…)

Texto Groundwork -Tess Williams (pdf)

Before we raise our eyes to scour the world, before we become agents of the vertical transactions of the quotidian, we live alongside the earth. Below. We inhabit the ground. Without dominating and without being, our bodies spread over a space where abandoned things rest and grow. The ground is the safest pole of the world, but it is also the surface that ushers us into the uncertain antechamber of everything we build, the end where all things collapse and bodies are divested of desire. The ground is the most invisible place, the playground where childhood toys shift and slide. On the ground, everything has the potential to rise up, to emerge from the temporary lull of stillness. And on the ground, in that horizontal zone of neglect and invisibility, is where we find Tess Williams in her London studio, daily shrugging off the historical obligation to stand upright. In the peaceful calm of this nameless boundary, the artist envisions the history of painting as a serious fabric or framework woven on high, where the rules about frame, stretcher and canvas are written, where the structures of frontality create a kind of illusionism that now dominates the unfathomable simulacra of the mass media. Up there life goes on, impervious to our footsteps, with its rhythms, accelerations and ambiguous legibility. But down below, on the earth that redefines the inertia of being, Tess Williams progressively unravels the soundness of established concepts, treating pictorial tradition as a field of action where she can break down codes to the point of cleaning them, in an expanse of delight that opens the door to rare emotional victories. (…)

Text Groundwork – Tess Williams (pdf)