La sombra bajo cero (Struan Teague en Galería Kernel)

Struan Teague 9

Hay una sombra blanca. Ciega. Se proyecta sobre las cosas. Un lento desmoronamiento comienza. Una fría incineración. Hay una mano que pinta con restos de pintura y polvo. Recoge silencio. La sombra blanca, anónima, ha heredado todas las exclamaciones. Perdido los lenguajes. Hay una tercera ceniza que todo lo mancha. Tensa la piel del pensamiento. Hay una habitación y muchas horas dentro del mundo clausurado. Struan Teague respira en ella. Hay un yin, un yang, pero sobre todo un young, un joven que ha desatado la esencia y el núcleo hacia los nuevos márgenes. Su escharcha. Nadie conversa. Aquí la interpretación se consume por un fuego limpio que no quema. Aquí los signos se cansaron de significar. La existencia absorbe su vaho. No hay modo de continuar, pero continúa. La sombra blanca de Struan Teague comienza el espaciamiento de la superficie. Comenzar es, para él, lanzar todo el lenguaje al abismo de una cotidianeidad que se desploma. Una voz de patos que emigran impactó con el secreto del afuera. Dime qué es un fondo: más que una desatención y menos que un deseo, menos que las afirmaciones definitivas y más que las negaciones imaginarias. Una apercepción, un emborronamiento, un tránsito. Fondo-ceniza, fondo-cemento y fondo-luz, una pizarra post-nuclear congelada (el caos es viejo siempre / ahora / después) donde la recepción y el regalo se desequilibran, en la (in)diferencia radical. Sus ojos pasean por las cosas equivale a los ojos pasean por las cosas. Eso afirma la invidencia del animal albino. Piensa que no hay modo de decir, y dice. (…)

Texto La sombra bajo cero (pdf)